Poemas de Rosario Murillo para leer.
Sobre el poeta Rosario Murillo [occultar]
Su poesía a menudo mezcla elementos místicos con un lenguaje combativo, creando un estilo único que ha sido tanto alabado como criticado.
Murillo emplea un lenguaje cargado de simbolismo, donde lo personal y lo político se entrelazan. Recurre frecuentemente a imágenes religiosas y naturales, pero siempre con un trasfondo de lucha social. Su voz poética es apasionada, directa y, en ocasiones, confrontativa, reflejando su compromiso con las causas que defiende.
Más allá de la controversia política que la rodea, Murillo ha dejado una huella indeleble en la poesía centroamericana. Su capacidad para convertir la lucha social en arte la convierte en una figura indispensable para entender la literatura comprometida del siglo XX y XXI.
LAS DIFICULTADES DE UN POETA
QUE ENTRE ESCRITORIOS, MÁQUINAS
Y OTRAS INCONTABLES COSAS
GARABATEA POEMAS
Y LOS VUELVE A GARABATEAR
Quería escribirte un poema
de aquellos nuestros con palabras mezcladas
fresco como la grama del patio
repleto como la tinaja debajo del alero
quería escribirte este poema que te estoy diciendo
pero ya ves que no pude
tuve que agotar mis dedos interminablemente
hacer montones de sobres
doblar papeles cerrar los sobres sellarlos
tuve que alzar el teléfono y responder melodiosa
no, no está, no ha venido
sí, como nó, pase usted
tuve que hacerme sonrisa en cuatro dientes
contestar las preguntas
meterme y salirme de vos miles de veces
pero aunque así,
entrecortado apretujado malhumorado y todo
aún así te parí en esta tarde
con cuatrocientos cincuenta sobres con nombre y dirección
y una fila de incansable preguntones
sobándose la barriga complacidamente.
Hombre, de qué nos sirven las noches
si hemos abandonado el amor
solo a su propia suerte
mudo y arrinconado como una anciana guitarra
que dejó de cantar.
Para qué sirve la brisa, este amarillo que encendimos
los barquitos de papel sobre el estanque del parque
los chingorros brillantes que dejamos
sobre la misma pared donde claváramos, ilusionados,
los sueños.
De qué nos sirve este montón de esperanza entre las manos
a qué jugar con gotas de rocío que nos empapen el cuerpo
con tardes que nos enciendan el pelo
a qué, si hemos perdido la tierra
y la batalla.